Los ríos de
la cuenca del Tajo han generado avenidas que muchas veces
se han traducido en grandes inundaciones, provocando éstas
daños e interferencias en el normal desenvolvimiento
de sus habitantes llegando a producir muertos y cuantiosas
pérdidas materiales. En la cuenca del Tajo hay
catalogadas más de 65 avenidas con inundaciones
a lo largo de este siglo. Del análisis de dicho
catálogo merece resaltar varias cuestiones:
En los últimos dos mil años ninguna avenida
ha sido capaz de superar la capacidad del puente de Alcántara,
estimada en unos 22.000 m3/s,
y derribarlo, llegando las más grandes hasta cubrir
los ojos del puente.
Entre las avenidas históricas de este siglo destacan
las siguientes: las del 16 al 22 de febrero de 1936, la
del 22 al 26 de enero de 1941, la del 3 al 6 de marzo
de 1947, la del 1 al 14 de febrero de 1979 y la de noviembre
de 1997.
Los riesgos por inundación se han visto reducidos
como consecuencia de las regulaciones efectuadas en los
grandes ríos de la cuenca, así, ciudades
como Aranjuez y Talavera que estaban sufriendo con gran
frecuencia los efectos de las inundaciones han comprobado
cómo el período de recurrencia de éstas
ha aumentado considerablemente.
Después de la construcción de los embalses
de Entrepeñas y Buendía, y gracias al efecto
regulador y laminador de avenidas de estos embalses, Aranjuez
no ha vuelto a sufrir inundaciones a causa de crecidas
del río Tajo. También Talavera de la Reina
se beneficia de las regulaciones realizadas en los ríos
de aguas arriba, especialmente el Tajo, Jarama y Alberche.