Acueducto Trasvase Tajo-Segura

La CH Tajo explota el trasvase Tajo-Segura, que garantiza el trasvase desde cabecera del río Tajo hacia la Cuenca Hidrográfica del Segura, destinado a regadíos y abastecimientos, con un máximo total anual de 600 hm³.

Además, se trasvasan aguas hacia la cuenca del río Guadiana para abastecimientos y las Tablas de Daimiel, con un máximo anual de 50 hm³.

Asimismo, la infraestructura del ATS sirve para el transporte de aguas procedentes del río Júcar, desde el embalse de Alarcón, a regadíos y abastecimientos de la propia cuenca del Júcar.

¿Cuál fue el origen de la infraestructura?

El trasvase Tajo-Segura es una de las obras hidráulicas de ingeniería más grandes realizadas en España. Mediante este trasvase, se deriva agua del río Tajo desde los embalses de Entrepeñas (Guadalajara) y Buendía (Cuenca) al río Mundo, afluente del Segura, a través del embalse de Talave. El postrasvase Tajo-Segura se distribuye a partir de este embalse hacia los destinatarios finales del trasvase.

Los orígenes del trasvase, aunque fue mencionado por primera vez en 1922, se remontan al año 1932, cuando el entonces Ministro de Obras Públicas de la Segunda República, Indalecio Prieto, encomendó al ingeniero Manuel Lorenzo Pardo, director del Centro de Estudios Hidrográficos, la realización de un plan nacional del aprovechamiento de las aguas.

Un año después era presentado el Plan Nacional de Obras Hidráulicas, que incluía el Trasvase Tajo-Segura. No se pudo llevar a cabo por diversas causas pero principalmente por la guerra civil española, que comenzó sólo tres años después.

La realización del trasvase se retomó con la Orden Ministerial de 30 de julio de 1966, donde se ordena la redacción del Anteproyecto General del Aprovechamiento Conjunto de los Recursos Hidráulicos del Centro y Sureste de España, Complejo Tajo-Segura, del cual formaba parte integrante la construcción del Trasvase. En 1979 llegaron las primeras aguas a la cuenca del Segura procedentes del río Tajo.

¿Cómo funciona?

El trasvase inicialmente se impulsa salvando un desnivel de 250 metros desde el embalse de Bolarque y, a través del túnel de Altomira, llega al embalse de regulación de La Bujeda, donde se inicia el primer tramo del ATS.

El primer tramo, de 93 km. de longitud está compuesto, entre otros, por:

  • Los canales a cielo abierto de Riansares, Villarejo, Belmontejo y Juncosillo.
  • Túneles (un total de 12), entre los que cabe destacar los túneles números 7, 9 y el túnel de Villarejo (nº12) por su longitud, este último de casi 5 km. Todos estos túneles tienen un diámetro interior de 4,75 m.
  • Acueductos de hormigón armado (un total de 9), de sección tipo viga artesa atirantada en su parte superior.
  • Acueductos del Riansares y del Cigüela de sección cerrada e interior registrable, de 2,8 y 6,2 km de longitud respectivamente, con alturas de pilas de hasta 44,5 m y distancias entre pilas de 40 m.
​​​​​​Este primer tramo finaliza en las rápidas de Juncosillo y Belmontejo, que descargan con un desnivel vertical de más de 40 metros en el embalse de Alarcón.


El segundo tramo se inicia aguas abajo de la presa de Alarcón, pasado el azud y el túnel de Henchideros, en la cámara de El Picazo, donde se inicia el segundo tramo. Este segundo tramo está compuesto por:

  • Los canales a cielo abierto de El Picazo, Fuensanta y Talave.
  • Dos acueductos, siendo el más importante el acueducto de Santa Quiteria.
  • Obras singulares, como un aprovechamiento hidroeléctrico (rápida) en Villalgordo del Júcar o un sifón que salva el antiguo ferrocarril de Chinchilla, entre otros.
  • El túnel de Talave.

El túnel del Talave es sin duda la obra más singular y significativa de toda la infraestructura del ATS, y tiene su inicio hacia el final del trasvase, atraviesa la Sierra de Segura, y tiene una longitud de 32 km y un diámetro interior de 4,20 m. Su boca de entrada, a 96 km del inicio del segundo tramo (El Picazo), está todavía en la cuenca del Júcar, y desemboca en un canal a cielo abierto, ya en la cuenca del Segura.

La construcción de dicho túnel se inició a principios de la década de 1970 y tuvo una duración cercana a los 10 años. Supuso todo un reto de la ingeniería civil, siendo una de las obras más importantes y complicadas de la época, con el uso de multitud de procedimientos constructivos como la perforación con tuneladoras, el uso de inyecciones, y las más avanzadas técnicas de ejecución disponibles entonces, produciéndose el trabajo bajo unas condiciones muy dificultosas, dada la complicada geología de la zona, y con profundidades de túnel de más de 300 metros en algunos tramos.

El tramo final del ATS consta de unas rápidas que salvan un desnivel aproximado de 150 m, y que son utilizadas, asimismo, como aprovechamiento hidroeléctrico, desembocando en el embalse del Talave, en el río Mundo.

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